¿Dónde se debe medir la marea?

Tradicionalmente la marea se mide en el interior de los puertos por dos motivos principales. Primero, porque es más fácil atender una instalación a la que se pueda acceder de manera fácil y oportuna, como lo es una caseta a la orilla de un muelle (figura), con la que además queda protegida del mal tiempo (radiación, lluvia, viento, etc.) y también de vandalismos ocasionales. Segundo, porque la medición del nivel del mar en el interior del puerto permite saber cuándo los canales de acceso a él tienen la profundidad mínima necesaria para que las embarcaciones que entran y salen del puerto lo hagan con seguridad. Sin embargo, un mareógrafo en el interior de un puerto tiene variaciones del nivel del mar de importancia con relación a las que se observan fuera del puerto. Para obtener datos de nivel del mar que permitan conocer, estudiar y entender otros procesos del océano, ajenos a la marea, es deseable contar con mediciones en lugares menos protegidos. Por fortuna, existen ahora instrumentos hechos con tecnología moderna que miden con buena precisión la evolución del nivel del mar y resisten condiciones ambientales agresivas. Estos se pueden instalar en lugares apropiados para registrar los efectos directos de una diversidad de procesos físicos, centrales de la interacción océano-atmósfera, que afectan el nivel del mar.